Hace aproximadamente un mes y medio que estoy viviendo en la ciudad de Córdoba. Vine esperando lo peor, si bien no veía la hora de irme de mi casa vine con miedo. Con miedo a no adaptarme, con miedo a deprimirme, con miedo a pasarla mal, muy mal, malísimamente mal. Al tercer día de estar acá conocí a mis vecinos, conocí a mis compañeros de facultad y sí, conocí gente maravillosa. No estoy muy segura pero creo que a los diez días me enamoré.
O digamos mejor que me "encapriche", simplemente no podía concibir el hecho de coincidir tanto con alguien. Podíamos charlar horas y horas, mate de por medio, de los temas más variados y jamás aburrirnos, incontables veces nos sorprendió la mañana lamentándonos por cómo se esta yendo todo a la mierda...
Me pasó todo al revés, yo generalmente idealizaba a las personas, no llegaba a conocerlas bien antes de tener algo, y después me decepcionaba. Ahora fue lo contrario y me siento feliz y rara a la vez. El amor es una mierda, justo cuando uno cree que no va a poder superar jamás el pasado, que se acostumbra a la idea de ser solitario y amargado, viene disfrazado de príncipe azul y más que mariposas uno siente tornados nivel cinco en el estómago. Y bue... que le vamos a hacer, estoy mejor que nunca.
1 ppl can handle me:
ay pero qué envidiaaa! jajajaja
una maravilla todo lo que relatás!
(ahora, cómo se te ocurrió que te podías aburrir como estudiante en Córdoba capital?!?!?! jajajaja)
Besos
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