
Por primera vez me desperte lo suficiente temprano como para sacudir al sol, que no queria levantarse. Andaba veraniega, diría mi tía, y ese día estaba bien fresco. Las horas no querían pasar más y ese banco mezquino de facultad no me alcanzaba ni para apoyar el brazo. Me aburrió un polinomio y le dediqué unos segundos sin ganas a Ruffini. Un bajón todo. Tan temprano por esa hora y media que no terminaba más. Me fui a mi depto, me perdí en el camino, me encontré y descubrí a una cuadra un restó escondido entre el verde, me sentí bien. Hice todo lo que tenía que hacer, o casi todo. Me acordé de él, el incondicional, y le mandé un mensaje. Me invitó a almorzar, vimos una película, me dormí 20 minutos que me sirvieron como horas. Me acompañó de vuelta, le mostré mi humilde morada, nos despedimos. Hice el casi que me quedaba y caminé hasta lo de mi tía. Sometimes life's worth living. Some people make life worth living.
4 ppl can handle me:
Excelente!
Uf, cuántos recuerdos en mi cabeza! Empezar la facultad es un momento tan peculiar que no hay muchas formas de describirlo pero me hiciste acordar de esa época.
Gracias y éxitos!
La vida se deja tocar de a ratos. 20 minutos, sí.
Saluditos.
Geniales recuerdos de facultad que trajiste a mi cabecita.
besotes!!!
...te invito a ver mi blog, espero que te agrade el tuyo es muy interesante.....desde horas rotas un fuerte abrazo jose ramon.
Publicar un comentario en la entrada